Políticas de Gestión de las Industrias Creativas en el Entorno Digital




Por George Yudice

Director del Observatorio de Industrias
Creativas de la Universidad de Miami
     

 

En mayo de este año George Yúdice visitó Buenos Aires y brindó una clase especial sobre POLITICAS DE GESTION DE LAS INDUSTRIAS CREATIVAS EN EL ENTORNO DIGITAL a los alumnos de la Maestría en Administración de Organizaciones del Sector Cultural y Creativo. En esta edición de ACC presentamos los principales conceptos de ese encuentro.

En mayo de este año George Yúdice visitó Buenos Aires y brindó una clase especial sobre POLITICAS DE GESTION DE LAS INDUSTRIAS CREATIVAS EN EL ENTORNO DIGITAL a los alumnos de la Maestría en Administración de Organizaciones del Sector Cultural y Creativo. En esta edición de ACC presentamos los principales conceptos de ese encuentro.

George Yúdice: en Internet han surgido y surgen cada día nuevos negocios que utilizan plataformas propias y ajenas, combinando los distintos elementos y posibilidades que ofrece cada una de ellas. Para identificar la singularidad de ese enorme y complejo conjunto se le aplicó la metáfora "nube". La nube es donde están todos los datos almacenados, y además hablando metafóricamente "alambrados". Cada uno tiene su contraseña y no todo el mundo puede entrar. Esto sucede porque no se pueden dejar todos estos datos en acceso libre, ya que manejan por ejemplo ciudades inteligentes que usan la nube para la gestión del tránsito y los estacionamientos, o casas inteligentes que gestionan la distribución y el consumo del agua y la electricidad de forma eficiente. Por eso se la llama Internet de todo, porque puede usarse para gestionar todo, lo cual hace cada vez más necesario tener más espacio en la nube.

La nube está compuesta en realidad por centros de datos donde se almacena toda la información. Pueden ser edificios de diez mil metros a cien mil cuadrados o más, grandes como un estadio de fútbol, llenos de servidores. Es decir, la nube no es una nube sino un edificio lleno de aparatos. Estas nubes están arraigadas a una costosísima y contaminadora materialidad, pues esos centros de datos consumen actualmente alrededor de treinta mil millones de watts de electricidad, lo cual es aproximadamente el equivalente a treinta plantas de energía nuclear. Probablemente mucha gente quizá cree, por ejemplo, que la música ya no hace falta comprarla porque está en la nube y cree que esa nube no contamina, pero sí, es un elemento muy costoso y contaminante.

Además estos centros de datos utilizan grandes cantidades de agua, lo cual es un gran problema en muchos países y ciudades de América Latina que padecen escasez de agua, no solo por la falta de ella en los acuíferos, sino por la mala gestión de los mismos (como en San Pablo que han cortado el agua, porque ya no hay suficiente). Tener centros de datos en lugares con problemas de agua empeora la situación, además la energía eléctrica utilizada para los centros de datos, al ser hidroeléctrica también requiere del uso del agua, y afecta al agua, a la calidad de gestión del agua. Habrá una escasez de agua a nivel global, y eso quiere decir que a futuro la gente se va a pelear por el agua, quizás va a haber guerras por eso.

Como veremos en más detalle, la nube en su encarnación como Internet de las cosas, o Internet de todo (porque incluso ha sobrepasado las cosas, y ahora es todo) tendrá un valor de 14,4 billones de dólares en el 2022, lo cual, si fuera hoy, equivaldría a la segunda economía del mundo. Para ver el tamaño: EEUU tiene una economía del 2014 de 17,42 billones y China 10,36 billones. La Internet de las cosas estaría entre China y EEUU, como para dar una idea del tamaño de lo que estamos hablando. Yo no sé si hay otro sector industrial que tenga ese tamaño.

Hay 7.2 mil millones de personas en el mundo: si todo el mundo estuviera generando datos y enviándolos a la nube habría que tener 10 o 15 veces más capacidad de almacenamiento que la que hay hoy en día, o mucho más. Así que el negocio de la nube crece. Lo que vemos ahora es una carrera para la creación de servicios de nube. Esos contenidos y servicios están disponibles por ejemplo en ITunes o Ipad, Dropbox, Google Play para plataformas como Android y son accesibles para cualquier dispositivo.

La música es un factor clave en el crecimiento de la nube. El 90% de los usuarios de Apple, Amazon y Google utilizan estas plataformas para el almacenamiento de música. El 45% de los usuarios de DropBox la usan para almacenar música, y hay varias consecuencias del uso de internet para música y, en forma relacionada, también para video. Vemos que la música junto al video y la fotografía constituyen dos terceras partes de los contenidos de Internet, y en gran parte son generados o manipulados por usuarios. Esta cuota crece aún más con el ensanchamiento de la nube, de ahí la importancia de Facebook y del hecho que voy a mostrar ahora: Facebook compró WhatsApp para aumentar todavía más su efectividad en los nuevos servicios de Google. Si tomamos la cuota de música en los videos reproducidos en YouTube, que es el 45%, podríamos asumir que la cuota de música de Internet supera el 36% del consumo total. Mientras que la cuota de videos alcanza el 90% de todo el tráfico de Internet.

Para dar un ejemplo de hoy: mi esposa me entregó su Toshiba y me dijo "tiene algunos problemas, por favor mándala a que la arreglen al servicio técnico y ve si te aumentan la memoria" (la compre con 128, y ella quiere que se la aumenten por lo menos a 480 gigas o algo así). Entonces para ver como lo hago, yo entro a Internet, pongo en Google upgrade de la memoria para mi modelo de Toshiba, y que es lo que sale? Pues videos mostrándome como se abre la maquina, como se quita y se pone la memoria, es decir todo el proceso. Cada vez más el video se está usando para información. Antes de ver el manual que explica como usar algo, ves el video. A la gente se le ocurre explicar cómo hacer algo y hace un tutorial. Y esa cantidad de videos generados por usuarios requiere una capacidad enorme de almacenamiento en el mundo.

Por otra parte, también hay que decir que seis empresas tienen el 57% del mercado de nube. Solo Amazon tiene el 27% mundial, y cuando vean cuanto factura el negocio de la nube van a quedar con la boca abierta al ver el tamaño que tiene esta industria. Otra consecuencia es que este aumento de música y video fortalece aún más la cosecha y el análisis privatizado de datos, ya que en la nube están todos nuestros datos.

Como explican los analistas, ahora la nube te da embalado pagina web, correo electrónico, telefonía, mensajería, servicio de archivos de video y musicales, vía ftp, servicios financieros, y otros más. De hecho yo acabo de descubrir que puedo entrar desde mi teléfono a la aplicación de Citibank, y si alguien me paga con cheque, le saco el scan al cheque, lo envío y el dinero entra en mi cuenta; ya ni siquiera necesito ir al cajero electrónico. Toda esa información valiosa (que la tienen los que hacen las aplicaciones) se almacena en la web. Antes esos servicios se ofrecían por separado, hoy se embalan juntos, como paquete, en una nube.

En materia de diseño la nube también es un desafío para los que crean contenidos. Para que las páginas web aparezcan en tamaño de reloj, en tamaño de móvil, de tablet, de televisor, de computador u otras posibilidades se requiere talento y conocimiento. Esta multiplicidad de plataformas se corresponde a la manera en que cada vez más se consumen los contenidos en usos simultáneos de varias plataformas a la vez. Por ejemplo mirar TV y chatear con el smartphone a la vez. De hecho, mis estudiantes siempre están mirando su Facebook mientras están en clase. Yo me doy cuenta porque si un estudiante sonríe, es que no me esta escuchando. Y cuando me dice “estoy buscando algo en Google" , es mentira, está chateando con un amigo. Vemos que esto, el multitasking, eso de hacer varias cosas a la misma vez, te lo permiten las multiplataformas, donde se puede al mismo tiempo mirar TV y chatear con el smartphone.

Este diseño de sistemas y dispositivos se atiene al principio de “conéctate cuando quieras y donde quieras”, dictaminado por el comportamiento de los usuarios. Cada vez los usuarios lo usan más porque es mucho más fácil entrar en Spotify y poner el nombre de una canción para escucharla, te ahorra tiempo. No es necesario llegar a casa y buscar un CD para escuchar. Eso es del siglo pasado.

Nos estamos acostumbrando, y aún más ustedes los más jóvenes, a que todo sea instantáneo. Me han contado de mi sobrina, que tiene ocho años de edad, empezó a tratar de deslizar o tocar algo en la pantalla de aparatos que no son táctiles y no lo podía entender, miraba como diciendo "¿que le pasa a este aparato?". Así que ya hay una expectativa de los más chicos de que todo funcione de esta manera, y por lo tanto, todo se va a producir para que funcione de esa manera.

Este diseño de sistemas también nos ha cambiado la vida. Yo, por ejemplo, leo mucho, y ahora más que nunca. Cuando me entero que hay un libro nuevo enseguida lo busco en Scribd, y si no está en Scribd lo compro digital en Amazon, y puedo leerlo en cualquier plataforma, lo tengo cuando y donde quiero.

Esta capacidad de seducir y entregar instantáneamente lo que se quiera, es un desafío para muchas iniciativas de industrias culturales pensadas a la antigua, porque mediante estas plataformas los más jóvenes están teniendo un acceso cada vez más inmediato a medios, a música, al audiovisual, tanto en sus móviles, en sus tablets, como en cualquier otra pantalla. Para dar otro ejemplo, estuve dando una versión preliminar sobre este tema, porque aún no había terminado la investigación, en una reunión donde participaban todos los países de América del Sur con el objetivo de abrir mercados, y yo presenté una versión donde la idea era ¿Como es que no tienen una estrategia para nubes, móvil, y todas estas nuevas posibilidades? Si lo que quieren hacer es expandir los negocios y el mercado, ¿cómo no pueden tener planeado algo al respecto?

Donde esta capacidad incide más es en la oportunidad que da a las empresas de nube para cosechar y analizar mega datos, y como se ve la ampliación de la web semántica 3.0, o inclusive la web personal 4.0 (la red del futuro) que aumentan aún más la operatividad del uso de datos. Imagínense que uno cuando camina está generando un montón de datos. No los vemos pero somos generadores de datos ambulantes que nutren a estas empresas. Hay hoy en día 3.1 mil millones de conectados (eso era la semana pasada, hoy ya deben ser 3.2), y 1.1 mil millones demasiado pobres en el mundo, que ganan un dólar o menos al día, o que viven en lugares donde no hay conectividad para aprovechar estas experiencias.

Facebook y Google están encabezando la carrera para proporcionar internet gratuito o barato para los que ganan dos dólares por día, que son 3 mil millones de potenciales usuarios que no están conectados. El otro 1.1 mil millones del que hablamos antes está en situación de extrema pobreza como para comprarse el móvil de Mozilla de 33 dólares, pero el resto puede llegar a comprar un móvil que por ese monto hace lo mismo que un Samsung o un IPhone.

Para ampliar el número de usuarios que se conectarían por móviles, Facebook compró la aplicación WhatsApp por 19 mil millones de dólares en Febrero de este año, a pesar de que el WhatsApp solo facturó 20 millones. Piensen en la diferencia entre 19.000 millones, y 20 millones: ¿por que Facebook gastó tanta cantidad para comprar WhatsApp? Porque estos negocios operan cuando uno logra crear red social. Tu lo usas porque tus amigos están, por eso te es conveniente usarlo. La razón por la que Facebook lo compra, es porque WhatsApp estaba creciendo en el mundo, mientras que Facebook no. Nos están dando un servicio gratuito por ahora pero seguramente en algún momento le sacaran el rédito. Lo que está haciendo WhatsApp por el momento es pasarle datos a Facebook y hacer acoples. Hay muchos servicios que hacen acoples, por ejemplo muchos servicios de streaming que facilitan que si estás escuchando tal cosa, lo publiques en Facebook, en Twitter, en Instagram, o donde sea. La sociabilidad es lo que hace que se use más.

Acá hay otro gran desafío para las políticas públicas: una empresa que tiene cofres tan grandes como Facebook o Google pueden comprar una empresa que sólo facturó veinte millones y pagar diecinueve mil millones para aumentar su base de usuarios. Difícilmente un gobierno puede hacer eso, esa cifra no la tienen todos los ministerios de cultura de toda América Latina juntos. Como este negocio está creciendo y mueve una enorme cantidad de dinero no es imposible que hagan tratos con Estados para poder establecerse. Si pueden pagar 19 mil millones para comprar otra empresa que sólo facturo 20, ya se imaginan lo que pueden llegar a hacer estas empresas.

Para complementar esta estrategia en ampliación de usuarios, Facebook también ha comprado una flotilla de drones que volarán ininterrumpidamente durante meses o años gracias a la energía solar. Entonces los drones van volando mientras emiten señales laser que tienen la misma capacidad (o mejor) de banda ancha y velocidad que la fibra óptica. Estos drones vuelan a 20 kilómetros de altura, por encima de donde vuelan los aviones y por encima de las tormentas y del clima, pero mucho más abajo que los satélites. Eso permite que la señal que emite el laser sea de la misma capacidad que la de la fibra óptica. La idea con estos drones es "cablear" inalámbricamente a todo el mundo.

¿Hay regulaciones del Estado sobre eso? ¿Están muy atrasados a ese respecto?

Lo que han hecho los Estados es poner leyes de privacidad. Pero por ejemplo, ¿cuántos de ustedes leyeron los términos del servicio antes de aceptar Facebook? En Argentina, y en ese sentido es un Estado de vanguardia, se ha hecho una ley de medios, pero así y todo esa ley no tiene nada que ver con esto, ¿Y hacia donde están migrando, el audiovisual y la música? O más concretamente, ¿adónde están ya? Pues en la nube. Entonces, ¿cómo puede enfrentar esto una ley de medios? Sencillamente no puede. En Estados Unidos se hizo una ley sobre la neutralidad de la red, pero eso no previene que haya servicios de nube, y que estén aumentando y pasando todos los contenidos a formas digitales y plataformas de este tipo. Aún no hay leyes para esto. Sí conozco intervenciones estatales que han bloqueado algunos servicios de este tipo por ejemplo en China.

En septiembre se reunieron el presidente de Facebook, el presidente de México y el director ejecutivo del grupo mexicano que incluye a las telefónicas Telmex y América Móvil en el foro "México Siglo 21" donde estas empresas se comprometieron a colaborar con el gobierno mexicano para conectar a más mexicanos a la red. Como vemos, ya están haciendo lobby con los gobiernos. En abril, en la cumbre de las Américas Mark Zuckerberg también se reunió con la presidenta Dilma Rousseff para promover su organización internet.org. Vemos que Facebook está dispuesto a compartir sus servicios con usuarios pobres, como marketing para penetrar aún más en los mercados alrededor del mundo.

Noten esto: lo que antes eran principios de política cultural, ahora son derechos culturales y diversidad cultural. En este contexto, que llegue Facebook y le diga al Estado "vamos a darle internet a la gente pobre y a la gente de las favelas" y el Estado diga "que bien, pueden ofrecer un servicio parecido a otros como las empresas de electricidad o de agua, que ofrecen su servicio a todo el público a un precio razonable”. Ahora estas empresas quieren hacer lo mismo, ofrecer su servicio y su conectividad de internet a un precio accesible a gente pobre, o incluso gratuito. Entonces, están empezando a ocupar una función que suele ejercer el Estado.

Google tiene planes parecidos, con su proyecto Loon iniciado en 2013, que consiste en alzar a 20 kilómetros centenares de globos de helio, que transmitirán señales de internet a zonas desconectadas o escasamente conectadas. Para facilitar este proyecto compraron la empresa Titan AeroSpace, fabricante de drones, y otra empresa llamada Skybox Imaging, que tiene su propia red de satélites y se especializa en la minería, el análisis de datos, y la producción de imágenes y videos detallados de la tierra. Esto es para extender la capacidad de Google Earth de captar imágenes del planeta en tiempo real. En el futuro, yo podré ver que estamos sentados acá. Podré verme a mí desde mi computadora aproximándome en Google Earth en tiempo real.

¿Cómo se hará con la privacidad o la seguridad?

Ahí es donde está el problema. Se podría configurar la privacidad hasta cierto punto pero, por ejemplo, yo no le di el derecho a Google de que vea mis datos o mis cosas en mi configuración, pero sin embargo mi casa está ahí. Se ve como es mi casa o si yo tengo un auto.

Por ejemplo, la agencia de impuestos de la provincia de Buenos Aires usan este recurso para cobrar impuestos.

Exactamente. Estas empresas proporcionan una facilidad de uso que aumenta todavía más su poder, y además generan la necesidad de tener cada vez más espacio, más servidores, más energía. Es algo que va creciendo de una manera muy veloz. Es evidente que se trata de una penetración para extraer valor. En esta era de gigantescas plataformas de internet, la escala es de la mayor importancia para aprovechar la comunicación y sociabilidad de los usuarios, sobre todo en América Latina donde los usuarios permanecen más tiempo conectados a internet. Tienen muchas iniciativas e investigaciones para entender cómo se penetra en los mercados.

Google, Facebook, YouTube, Twitter, están haciendo alianzas con gobiernos, estrategias para penetrar y relacionarse muy tempranamente con los PSI (Proveedores de Servicios de Internet) y aliarse con los gobiernos y con los medios locales. También para enfatizar para su provecho el amor y fanatismo que los usuarios tienen por los deportes, o por la música, así como también ser social, e impulsar a que la gente sociabilice aun mas.

Buscan aprender de los hábitos locales, y no pensar en las regiones como una sola región, sino en todas, con toda su diversidad. Son los principios con los que se pretende trabajar, y no es ningún secreto por qué América Latina es tan importante para Zuckerberg: individualmente, Bogotá, San Pablo, México, Santiago y Buenos Aires, tienen más usuarios que Nueva York o Los Ángeles.

Se ve una penetración de Smartphones que está creciendo un 23% hoy en América Latina, y que será un 50% en el 2018, y el impacto que esta región tendrá en las aplicaciones sociales móviles será enorme. Como se ve, es una región con mayor poder adquisitivo que África o las zonas más pobres de Asia, y por lo tanto una de las más importantes zonas después de Europa y América del Norte.

¿Cuáles son las ciudades que se tienen en cuenta? Ya que hay ciudades en Argentina donde no llega internet, o donde ni siquiera tienen electricidad.

G.Y.: no se toman en cuenta zonas que no hay electricidad, porque acá estamos hablando de ciudades. Y en las ciudades hay electricidad, aun en las villas miserias o favelas, donde la gente que no tiene electricidad "legal" se cuelga o se engancha de la red. Así que también hay que ir a favelas y villas para ver el uso de internet.

Esta información es importantísima para América Latina, sobre todo si pensamos la forma en la que se accede a los medios: Según Homescore, cinco de los países con mayor actividad y tiempo de uso en las redes sociales son latinoamericanos: Brasil, Argentina, Perú, México, y Chile. América Latina como región, casi duplica a la media mundial en cantidad de horas en que los usuarios se conectan a las redes sociales. Yo no sé por qué, no tengo la menor idea de por qué los latinos pasan el doble de tiempo conectados a internet, pero miren la diferencia: la media mundial es de 5.8 horas, y en Brasil es 13.8. Y la media latinoamericana en general es 10 horas.

Pero, 10 de internet, y 8 de trabajo, más dormir, no dan los números…

Sí, porque se hacen varias cosas a la vez, eso es el multitasking. Se mira TV, se trabaja, y se estudia, todo a la vez con el móvil. Facebook es el publisher principal en Brasil, Google el proveedor más grande de videos en la región. El crecimiento gigantesco de estas empresas implica muchos riesgos para la idea de ciudadanía donde una empresa puede decidir que información aparece y que no, a la hora que el usuario está buscando algo ¿Que es un ciudadano? Un ciudadano tiene derechos, garantizados por el estado. Y aquí es donde hablamos de soberanía. El problema no es que este nuevo entorno presente impedimentos a la circulación de contenidos, sino que es al revés. Antes se pensaba que el problema de los medios era, por ejemplo, la forma en que Clarín, O Globo en Brasil, o Televisa en México coordinan la manera en que uno ve y los contenidos que ellos quieren mostrar (por eso la ley de medios). En cambio ahora, hay una enorme opción y diversidad que puede estar en la red, pero no todas se visibilizan de la misma manera, porque hay empresas que se ocupan de asegurar que un determinado servicio o contenido aparezcan primero cuando alguien busca algo.

Pero lo más avanzado es la minería de datos, donde la música es pionera en el tema. Toda plataforma de streaming genera enormes cantidades de datos. Se dice que es para mejorar la experiencia de los usuarios, pero más bien es para generar perfiles que serán usados en otras esferas, y estos datos son muy valiosos en la economía de la información. Con un arsenal de herramientas analíticas por medio del neuromarketing se busca medir los sentimientos y los comportamientos de los usuarios, sus focos de atención, los aspectos atractivos, los afectos, la durabilidad de la conexión, que palabras claves usas después de ver una página, la motivación sobre los incentivos y beneficios, y así siguiendo.

Se trata de una nueva forma de geopolítica, y ahora la pregunta que podemos hacernos es, ¿cómo deben proceder ante esto las políticas culturales? Pero no sólo las políticas culturales, porque también está involucrada la educación, los medios de comunicación, la ciencia y tecnología, el comercio, las políticas ambientales, entre otros.

Para ir al grano en la pregunta tendría que dejar de lado interesantes aplicaciones del análisis de mega datos, como las usadas en el cine: hay empresas que miden sentimientos, para luego afinar los guiones de sus películas, o compatibilizar la banda sonora con las imágenes, y así generar que el cine de Hollywood tenga todavía más espectadores.

Es muy importante reflexionar sobre el papel que juegan las industrias culturales en el desarrollo de estas mega plataformas, el poder que tienen a nivel bio-político, con todos los datos que recogen de uno. Y estas herramientas sociales ya superan toda barrera ideológica, política, o lo que sea. Ya no tiene que ver con si uno es de derecha, o izquierda. Todos están usando eso, no se apela a la ideología para atraer a los usuarios. Hasta la gente más radical de un partido en Arabia ha organizado manifestaciones a través del Facebook.

Lo que más me impacta a mí, sin embargo, es la disputa entre estas plataformas y los Estados. Según algunos críticos la expansión de la llamada "nube" está creando una nueva forma de soberanía. Se ve que hay algo en común entre Estado y plataforma, y también una disputa entre Estado y plataforma. Esta se refiere a lo que se llama "stock" que es una cosa apilada encima de la otra, tal como es la estructura de la nube. Uno tiene el planeta - la Nube - la ciudad- la red - la dirección - la interfaz - y el usuario. Esa es la arquitectura que tiene. Podemos ver que las plataformas contemporáneas en la nube están desplazando o reemplazando funciones básicas de los Estados y demostrando, para bien y para mal, nuevos modelos espaciales y temporales de política y del público. En el pasado, los Estados arcaicos, adquirían su autoridad de la provisión regular de comida. A lo largo de la modernización, más funciones fueron añadidas a estos contratos complejos: energía, infraestructura, identidad legal, status legal, mapas objetivos y comprensivos (de ahí la contratación de cartógrafos como Américo Vespucio, por ejemplo), divisas creíbles (como ahora que están los Bitcoins, que aún no se si son confiables o creíbles), lealtades a las marcas, etc. Y poco a poco cada una de estas y otras funciones, ahora son proporcionadas por las plataformas de la nube. No necesariamente como sustitutos formales del estado, (como el Google ID que sería el equivalente a la cédula pero en Google), sino que nos resulta más útil conveniente y efectivo usar estas plataformas. Es por eso que están compitiendo con los Estados, porque nos resulta mucho más fácil usar esto. De hecho, existe ya una moneda, los Bitcoins, detrás de la cual están Google y la fundación Bill Gates, etc. Solamente con tener un celular, y simplemente comprar todo desde ahí, como ya se hace en Starbucks, donde si uno tiene una cuenta, simplemente escanea lo que quiere pagar y listo, no hay que sacar plata ni nada.

Pero esto también trae disputas. En 2013 se descubrió que a través de redes de espionaje, Google le pasó a EEUU datos sobre gobiernos y presidentes de otros países. Entonces la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, le dijo a Google "Yo quiero controlar el centro de datos" (Había uno de ellos establecido en Sao Paulo). Y se negaron. El costo de esto es que ahora en Brasil demoran el doble las búsquedas de Google debido a que se llevaron el centro de datos. No sólo para Brasil, sino en toda la región. Ese es uno de los costos. Brasil inmediatamente se pone a crear una nueva ley sobre la privacidad pero, como ya dije, casi ninguno de los usuarios lee las condiciones y los términos del servicio, entonces uno ya aceptó lo que la ley intentaba proteger. Es decir, la ley te protege, pero si uno hace el contrato con el servicio, uno ya aceptó sus términos y esa ley ya no te protege.

Según algunos críticos, el escenario optimista es que estos modelos nuevos de soberanía, le permitirían a la gente conectarse o ensamblarse de maneras mejores o más fáciles, pero sin ver los intereses reales o sus deseos. Acaso las plataformas que proporcionan estos servicios no sean reconocibles como estados, corporaciones, plataformas sino que sea un híbrido extraño o bizarro de estos cuatro más otras posibilidades que todavía no conocemos. Porque todavía este proceso, aún no ha llegado a su madurez, sino que aún está aumentando.

También es probable que surja lo que llamamos el "feudalismo" de la nube. En este escenario, los muros y alambrados de nuestros jardines serán más duros y gruesos, la mecanización y la rutinización de la vida cotidiana será amplificada mas allá de toda medida, y la política (incluyendo la bio-política) reducirá a los ciudadanos usuarios a mero personal de estas plataformas, porque al usarla uno se convierte en una suerte de personal de la misma. Es lo que yo veo, aunque aún no se me ocurre ninguna solución para ello, solamente proyecto, para tener una idea y que se vea un poco lo que esta en juego.

Además hay un factor, que no es del mismo tamaño en el resto del mundo, que es que EEUU tiene capital semilla, y cuando estamos hablando de capital semilla estamos hablando que pueden llegar a ser 200 o 500 millones de dólares, cuando ven que algo puede andar, que puede producir efectos como el Facebook, se lo ayuda para que se pueda desarrollar. El mismo Facebook nació con la ayuda del capital semilla.

¿Dónde es que están mayormente concentrados esos servidores?

Los principales servidores de datos están ubicados en América del Norte y Europa occidental, pero Google y Facebook, son las primeras compañías que están poniendo servidores en el Ártico y el Antártico, para que se enfríen con el clima, y así no tener que usar agua para refrigerarlos y también ya algunos están utilizando energía eólica y solar para su funcionamiento, para empezar a independizarse del petróleo. Son empresas con gente muy inteligente, que piensa a futuro, y el futuro es tener energía alternativa.

Volviendo un poco a la primer parte de la charla, querríamos saber un poco que opina sobre la capacidad de decisión tiene el artista sobre sus cosas debido a estas nuevas plataformas, en particular los músicos.

Cada vez son más distintas y alternativas las formas de vida de los músicos, por ejemplo, discográficas que ya no lo son (o no en su antigua forma), directivos de Sony que representan varios músicos y los asesoran sobre cómo obtener ganancias en varios rubros, ya sea con los shows en vivo, o haciéndose publicidad mediante las redes sociales, como manejar las marcas. Y en lo que se trata de internet, creen que ya no vale la pena intentar vender fonogramas, porque estamos en una época en la que la gente ya no compra, es otra cultura. Lo que sí se puede hacer, tiene que ver con el afecto, los músicos deben cultivar un número de amigos, digamos de dos mil para arriba en Facebook, seguidores en Twitter o en otras plataformas, y tienen que estar en constante comunicación. Porque a las personas que siguen a un músico (ya sean jóvenes, pero también a los no tan jóvenes) les gusta, les agrada estar en contacto y saber algo de él. Eso genera un afecto, una afinidad, uno se siente como si perteneciera al ambiente personal del músico. Debido a ese afecto, es que la gente pagará la entrada a los shows. De esos amigos, hay un porcentaje de entre el 1 y 2 por ciento que estarían dispuestos a pagar por algo muy personal del músico, como ser una remera (si es usada mejor aún), una foto firmada u otro recuerdo. Entonces también eso es lo que se vende, porque la música ya la tienen, gratuita, pero se les puede vender otros objetos gracias a esa amistad o ese afecto. Ese sentimiento es similar a uno que se puede tener cuando se escucha alguna canción que escuchó con la pareja que conoció hace 10 años, una especie de fetichismo. Se puede decir que la música en ese caso es un sustituto de lo que uno siente por la pareja. Ese es el tipo de economía y de negocios que pueden hacerse hoy día.

¿Considera que en algún momento, los ciudadanos empezaremos a sentir rechazo a este tipo de modelos o economías?

Es una pregunta muy interesante, el tema es que esto opera de tal manera que uno quiere estar dentro, quiere participar, ¿por qué estás en WhatsApp? Porque tus amigos están. Entonces hay una motivación que es uno mismo el que quiere entrar. Y Facebook tiene 10 años, Instagram menos. Estamos hablando de la transformación del mundo en solo 10 años.